Maletas

Estos últimos días están siendo muy de maletas. De hecho, aunque no he cogido vacaciones aún, probablemente haya sido el verano que más me he movido entre unas cosas y otras. Ahora concretamente me he movido hacia Alemania, un país del que de momento sólo conozco un aeropuerto, el de Frankfurt (y de los que más me ha gustado, por cierto), y ahora un cachito de topicazos de Berlín (que de noche es preciosa).

Leer más Maletas

Los empujones de la fuerza sin newtons

Hace mucho tiempo tuve un día horroroso que acabó con una decepción bastante gorda. Tanto, que al llamar desconsolada a una amiga ésta se quedaba sin palabras, y entonces su abuela (una de ésas que es abuela de toda la cuadrilla) agarró el auricular y me dijo: «Nenita, si ha pasado eso es porque tenía que pasar. Ya verás como cuando sea el momento adecuado ocurrirá, porque lo mereces. Sólo que ahora es demasiado pronto». Aquello tenía cierto toque espiritual, pero aún así quedó en mi mente ya para siempre (algo que no suele ocurrir ni mucho menos).

Leer más Los empujones de la fuerza sin newtons

De nuevo tú, y de nuevo te lo digo

Hoy he tenido uno de esos días en los que he pensado varias veces: «Debo estar gastando la mala suerte de varios días». También uno de ésos en los que las cosas que ves o que te suceden se relacionan, como en las series, con esas casualidades que sólo pueden ser fruto de un guionista más o menos talentoso e inspirado. Pero al final la vida me ha recordado que de película nada, con una hostia bofetada bien real.

Leer más De nuevo tú, y de nuevo te lo digo

Reflexiones sobre tacones: cuando no sabes si lo que te da la gana está bien, o si es lo que realmente te da la gana

Siguiendo con las ironías de la vida y las casualidades, es curioso que haga tanto tiempo que no escribo aquí (desde mayo, qué vergüenza), y que fuese con motivo de celebrar el estar un año ganándome la vida escribiendo.  Hoy no es que tenga tiempo; para variar me abruma lo pendiente por unas y otras causas asentando mi condición de eterna aprendiz y eterno fraude humanoide. Pero el agotamiento y el que esta tarde haya tenido una pequeña reflexión entre un párrafo, dos tweets y medio sorbo de falso capuccino. Una de ésas que se convierte en un poco recurrente y que, muy a mi pesar, se encuadra en una de esas modas temáticas que tanto aborrezco.

Leer más Reflexiones sobre tacones: cuando no sabes si lo que te da la gana está bien, o si es lo que realmente te da la gana

El gusto es mío y la culpa, vuestra: mis 365 millones de gracias

Suelo tener mis opiniones bastante claras, pero con la suerte hago una excepción. Creo que no existe, que lo que ocurre siempre es consecuencia de algo y que si es un beneficio propio es porque de alguna manera has trabajado por él, pero al mismo tiempo me veo en muchas ocasiones escuchando eso de «¡Qué suerte!» en mi cabeza, ya sea por algo que me ocurre a mí o porque le ocurre a un tercero.

Y desde hace un año oficialmente (y algo más extraoficialmente) lo he dicho muchas, muchas veces.

Leer más El gusto es mío y la culpa, vuestra: mis 365 millones de gracias

El síndrome del dedo índice: por qué aún no sabemos tratar la diferencia

¿Os es familiar esa situación en la que todo parece decirte algo, un mismo mensaje? ¿Eso que te vas encontrando señales que indican algo? Probablemente sea una trola muy hábil de tu cerebro, autosugestionada de manera inconsciente, pero es mejor creerse lo de las señales (si no me hago películas yo, quién me las va a hacer).

El caso es que el mundo últimamente parece haberse puesto de acuerdo en mandarme un mensaje: que escriba sobre algo. Un tema al que trato de poner palabras desde hace un tiempo y que sobre todo quiero enfocar bien, por su delicadeza y porque no quiero que se me malinterprete. Esta vez, intentaremos hablar de la diferencia, de su importancia, de su necesidad y de cuándo remarcarla es de todo menos una ayuda.

Leer más El síndrome del dedo índice: por qué aún no sabemos tratar la diferencia

El error del sistema

Hay personas que tienen la capacidad de drogar cuando hablan, eso es así. Es el ritmo de la voz, el timbre, la cadencia, y probablemente también tenga culpa lo empático que seas, pero es un efecto hipnótico y cautivador. Lo habrás experimentado si algo, alguna materia, ha pasado de ser desconocido a apasionarte sin darte cuenta, si cuando cierta persona habla no puedes evitar atender, escuchar. Es una voz que te castiga a amar cada discurso y te hace querer más. Y Federico Guillén, profesor de Etología en mi facultad de Veterinaria, es una de esas personas.

Leer más El error del sistema

De esos miedos vuestros que me cansan

Desde hace unas semanas me ronda un pensamiento al que no he sabido poner palabras, y hoy está haciendo mucha fuerza por salir, así que voy a intentarlo (aunque me cargue el plan de acabar cierta tarea para poder dormir bien). También quiero volver a pasarme por este rinconcito para algo que nos hemos repetido por aquí mucho estos días: que todo sigue.

Leer más De esos miedos vuestros que me cansan

Amargada de haberte conocido

Recuerdo perfectamente cuando entraste en mi vida y cómo te diste a conocer. Supongo que como acostumbras, buscando la manera más impactante, más incisiva. Fue a mis 19 años. «Tarde», podrán pensar. «Ya mayorcita», podrán decir. Pero lo cierto es que no, que jamás es tarde para saber de ti, que siempre es pronto. Jamás se es demasiado madura para descubrirte, y en este caso ni lo era yo ni lo era ella, a quien ya te llevaste cuando le esperaba toda una vida por vivir y un futuro brillante. Eso lo sabíamos todos, es no lo dudaba nadie, hasta que nos la robaste.

Leer más Amargada de haberte conocido

Mi tercer primer MWC

Pasan los años, giran los ciclos y nos engañamos a nosotros mismos al asumir que la repetición hace las cosas perennes, sabidas. Pero no, amigos, eso no es así. La repetición nos curte y nos prepara, sí, pero no se trata de algo que va a suceder y vamos a controlar como el jugador de baseball encaja la pelota en el guante como anillo al dedo, sino que es una nueva opción. Una reválida para mostrar al mundo que puedes hacer más. Un test para mostrarte a ti mismo que estás lejos de tu límite.

Las repeticiones no son más de lo mismo, son la concesión de una enésima oportunidad. Las segundas partes son a veces mucho mejores, y las terceras superan expectativas. Y por eso esta tercera vez vuelve a ser una primera: mi tercer primer MWC, el retorno de la flecha rancia.

Leer más Mi tercer primer MWC