Life, la película (SPOILER ALERT): una oportunidad desaprovechada

Las expectaciones son tan innecesarias como contraproducentes, pero también irracionales y, por tanto, inevitables. Pese a ser consciente del «brrrrmm» y otros trucos en los tráilers, yo me las creé con Life, tanto que hoy no me encontraba demasiado bien y aún así fui a verla.

******SPOILER ALERT******

Sin más dilación voy a empezar a comentarla, comenzando por lo que me ha gustado (os voy a hacer un Mon Chéri, pero es lo pertinente).

Soy una analfabeta de los efectos especiales (sé que os referís a ellos cuando habláis de VFX o CGI, pero no soy nadie para valorarlos cualitativamente), pero aún así quiero decir que me ha parecido que están muy conseguidos. Las escenas de la Estación Espacial Internacional (EEI) en el espacio son bonitas y a mi juicio están logradas en cuanto a iluminación y a los detalles, sin que parezca un render de ésos que de vez en cuando vemos para explicar qué hará no sé qué satélite en no sé qué misión. El plano de la EEI en el centro de la pantalla con mitad espacio y mitad Tierra amaneciendo (deduzco, en los primeros minutos de película) me ha fascinado y he hecho «Guardar como» en mi maltrecha memoria.

No sé hasta qué punto os interesa la carrera espacial y el espacio en general en la vida real, pero si os gusta un mínimo como a mí probablemente hayáis visto fotografías del interior de la EEI (por ejemplo, en la cuenta de Instagram de la NASA). Yo no me la conozco de pe a pa, pero en la peli puede que hayan sido bastante fieles en este sentido porque esa ventana compuesta por seis cristales formando un examinó con un cristal circular al medio que hay en la EEI sale, y de hecho se convierte en un lugar especial hacia el final, donde la Dra. Miranda (Rebecca Ferguson) y el Dr. Jordan (Jake Gyllenhaal) se despiden para siempre.

Otro detalle guay, que probablemente os parezca una chufa, es que toda la película ocurre en ingravidez. No sé qué se hace para simular esto en el estudio, quizás no haya cambiado mucho desde películas como Gravity o Interstellar, pero desde mi humilde punto de vista está muy logrado (así que si mi Ryan y compañía se han pasado meses colgando de hilos y demás, ha valido la pena).

Y ahora pasemos a la parte más Rottenmeier (para mi propia sorpresa).

La oportunidad perdida de Life

El argumento está bastante bien para lo manido que empieza a ser el tema del espacio en el cine; tras años de intentos y tomas de muestras finalmente se encuentra vida en Marte. Esta forma de vida se logra mantener en condiciones in vitro hasta el punto de favorecer su crecimiento y descontrolarse hasta volverse implacable. Dentro de lo poco probable lo es logran mantener la atención, y de hecho esta situación casi improbable que plantean a su vez da mucho juego. Pero amigos de Life, no lo habéis aprovechado, no sé si con toda la intención, sin querer o por pereza.

De la muestra de tierra de Marte sacan un ser unicelular. Un puñetero ser unicelular con todas las estructuras biológicas que tenemos en las células de la Tierra. Se encuentran un paramecio marciano en latencia al que sólo le faltaba hablar y una alfombra roja, porque la bandeja de plata a su manera ya estaba.

Toda esta fase de descubrimiento no dura en exceso desaprovechándola y pudiendo sacarle mucho más jugo, jugando con la grandísima variabilidad que implica imaginarse una forma de vida extraterrestre, sin las ataduras fisicoquímicas que tenemos las de aquí, con millones de posibilidades con los elementos de la tabla periódica que hemos logrado dominar hasta el punto seguir añadiendo componentes y bautizándolos a capricho.

¿Por qué no un descubrimiento accidental de moléculas que por X estímulos se unen para componer una forma de vida que no parezca el ser unicelular por antonomasia en el 99% de libros de texto? ¿Por qué necesitar glucosa para vivir como cualquier otro heterótrofo mundano? Entiendo que se busca un registro intermedio entre nerd e idioma humano, y probablemente que el espectador pueda relaciona y razonar casi de manera pasiva los escenarios y las posibilidades de supervivencia del especimen, simplificando a «si hay oxígeno y alimento el extraterrestre vive». Y entiendo que el detalle de la glucosa era un recurso fácil para que el monstruo pudiese subsistir con productos presentes en un vehículo como el refrigerante (el de coches lleva etilenglicol, que es dulce -y tóxico- y supongo que de ahí la supervivencia del bicho, aunque este compuesto tiene sabor dulce sin ser un glúcido, ojo) y encajase todo en un escenario plausible a nivel técnico y químico. Pero esto también es demasiado terrícola para mi gusto, podría haber sido cualquier otro compuesto y no uno que aparece en la Tierra tras años de evolución desde aquel caldo nutritivo (lo siento, soñadores, no soy de panspermia ni exogénesis).

Seguimos con el desarrollo de Calvin (el extraterrestre). El paramecio se convierte en un híbrido entre estrella y gusano de mar. De nuevo me parece una estructura demasiado familiar, demasiado simétrica y demasiado conocida, y reitero que han desaprovechado el potencial que tenía inventarse una forma de vida así de desarrollada nacida en Marte o a saber dónde.

Por cierto, en este extraterrestre logran identificar (aún en fase pseudo-protozoo) propiedades musculares, nerviosas y fotorrecepción. BAIA. Características de seres complejos terrestres, de puñeteros seres pluricelulares complejísimos y fruto de millones de años de evolución. Todo es demasiado conveniente para que Calvin se cargue no sólo a un ser humano, sino a ¿todos? Pero bueno, estás a principios de peli y dices «Bueeeeeeno, vaaaale».

Un minipunto positivo

Me cuesta creer que Calvin se desarrolle tan rápido y tan tremendamente in vitro, pero creo que una vez escapa del laboratorio está bien compaginado su crecimiento con la cronología de los eventos. Pero lo que me choca más es que lo doten de odio (que no esa inteligencia que nos introdujeron con colador al principio, cuando el todo-en-uno de músculos, nervios y ojos), aunque en la película Hugh (Ariyon Bakare) diga que «Calvin no nos odia», que quiere sobrevivir. ¿Por qué es odio y no inteligencia, como nos habían hecho entender? ¿Por qué es venganza y sed de muerte y no supervivencia y egoísmo? Está matando, mata y pasa a otra cosa, eso no es esa inteligencia que nos han querido pintar.

Penetra en un ser humano, le hace un destrozo por dentro, pone el check verde y se va, dejando una maravillosa fuente de sustento y arriesgándose a persistir en un terreno desconocido y probablemente inhóspito. Me puedo creer que intente huir del laboratorio tras haber intentado ser carbonizado, dejando el apolíneo y maltrecho cuerpo de Rory (Ryan Reynolds) abandonado. Pero el cuerpo de Hugh es una fuente de alimento que, vistas las propiedades de almacenamiento y reserva de (al menos) oxígeno, podría asegurar su supervivencia o hacerlo crecer mucho más deprisa, y sin embargo lo deja ahí y parece priorizar el matar al resto de humanos aunque éstos no hagan otra cosa que intentar resguardarse.

Seguimos con las fases de crecimiento de Calvin: la estrella de mar se convierte en una sepia dilophosaurio. De nuevo juegan la carta del terraquiomorfismo teniendo una baraja tan infinita como la imaginación. Es un desarrollo demasiado complejo y preciso para su papel: aniquilar humanos. ¿Es malo entonces que se adecue? No lo sería si lo hiciese a lo que se me estaba tratando de convencer, de que es una forma de vida luchando por sobrevivir. Quizás Espinosa ha querido jugar muy sutilmente con nuestra lógica y ha querido que los más detallistas y rebuscados consideren que justo se trata de que nos dejemos engañar como Hugh, y creamos que es una lucha por la supervivencia cuando en realidad se trata de un ser verdaderamente maligno. Aunque si fuese así, el antropormorfismo sería vomitivo.

Para terminar con el modo Rottenmeier, creo que Calvin desafía alguna ley de la física, y ésas diría que en el espacio se respetan salvo agujeros negros, horizontes de eventos y esas cosas que creo semi entender. Lo digo por su sorprendentemente ágil desplazamiento por fuera de la nave, aunque asumo que debo deducir que de alguna manera puede pegarse y despegarse con alguna sustancia adhesiva que crea a su antojo y que, combinada con la descomunal fuerza que desarrolla, hacen que corra por el exterior de la EEI como uno de esos insectos que tanto odio (pececillos de plata o, como me gusta llamarlos, «bichos de la mierda»).

Ah, muy mal, fatal, lo de cargarse tan pronto a Ryan. Mi gozo en un pozo.

Os prometo que me ha gustado

El final me ha gustado mucho porque pasa lo que quieres que ocurra cuando te has pensado que no va a ocurrir. Lo montan muy, muy bien salvo el detalle de que Calvin casualmente tarda bastante más en acabar con Jordan de lo que tardó con cualquier otro. De hecho, no acaba con él durante toda la fase de descenso dese la EEI hasta la superficie terrestre (no sé qué se tarda, pero seguro que más de los pocos segundos que dura la matanza de Sho (Hiroyuki Sadara) o de Rory (y eso que en este caso era aún una pequeña estrella de mar y no la sepia dilophosaurio avanzada que mata al japonés).

Lo semi-perdono porque nos muestran una estructura nueva; Calvin ya no es (¿sólo?) un pulpo inoportuno y ahora es capaz de crear alguna clase de matriz que al parecer ha atrapado a Jordan muy a lo tela de araña e insecto agonizante. Como parte del factor sorpresa de una forma de vida extraterrestre me parece aceptable que un cambio de condiciones (para el espectador y puede que para el propio Calvin) implique un desarrollo nuevo, aunque esto (de nuevo) ocurre en demasiado poco tiempo.

La película me ha gustado, aunque no os lo creáis. De hecho la volvería a ver sin problemas, pero me ha dejado esa sensación de pereza por parte del equipo (no sé hasta qué punto la trama y sus detalles dependen de los guionistas, del director y/o de un tercero). Sólo que creo que Life podría haber sido una mejor película que contentase a los más exigentes (y yo no me considero eso para nada, os hablo de gente que despelleja pelis como Ghost in the shell (2017) que ha gustado incluso a amantes del anime) y que, aunque no es una mala película, podría haber sido mucho mejor.

(Os he puesto imágenes de la NASA para que no os durmieseis, espero que lo valoréis.)

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