El clasismo del siglo XXI: lo absurdo de la soberbia al infravalorar por gustos

Tras ir a la universidad y trabajar en la playa (más o menos los mismos años en ambas) solía decir que «ya nada me sorprendería», pero entonces llegó internet, internec y Twitter. Unas autopistas de peaje muy bajito y de radares poco habituales y eficaces que son la calzada perfecta para hacer trompos verbales y excesos varios de expresión sobrepasando entre otras cosas el límite de intolerancias por hora. Tú al final tienes el TL que quieres porque seleccionas y muteas, pero aun así se te pueden colar tweets que no casan con tus valores, ya sea la asepsia twittera, la empatía o el respeto. Y ayer, tras el programa de Operación Triunfo que casualmente vi, surgió el clasismo por gustos. Tomad asiento o idos ahora, porque me voy a quedar a gusto sobre por qué infravalorar por tipo de consumo es absurdo.

Operación Triunfo

La coprofagia antropológica

¿Habéis tenido conejos? Si es así posiblemente os hayáis dado cuenta de una pauta en relación al consumo de sus propias «heces», o ya lo supieseis antes (porque yo lo aprendí en el cole, de hecho aún no he tenido conejos en casa). El caso es que estos animales son cecófagos (no exactamente coprófagos) porque en su día a día entra el comerse un tipo de excremento llamado cecotrofo, que difiere de lo que son heces estándar en varios aspectos y porque su composición hace que mejore el valor de las proteínas alimenticias y aumente la digestibilidad de los alimentos. En resumen, los conejos se comen su mierda a veces desde su propio ano y les beneficia.

Vengo a decir esto porque me parece una analogía estupenda en relación a nuestro consumo audiovisual, porque creo que hay casos en los que necesitamos consumir la mierda que producimos (audiovisualmente hablando).

Aquí toca especificar a qué me refiero con mierda, lo cual puede ser algo injusto y perfectamente criticable. Me refiero a lo que se suele tildar de ese modo en cuanto a televisión: realities, programas de prensa rosa, contenidos tipo «Mujeres y hombres y viceversa» o, por «aclamación popular», Operación Triunfo. Es decir, contenidos que aportan poco o nada a nivel cultural y que se basan en un entretenimiento fácil y en que tú, espectador, puedas mofarte y reírte tranquilamente desde tu sillón.

¿Por qué puede ser esa mierda necesaria? Porque es un descanso neuronal. Os cuento mi caso: hace unos años consumía algunos de estos programas más o menos diariamente, una hora y media diría. ¿Por qué lo hacía? Porque desconectaba, porque dejaba de calentarme la cabeza en estudios o trabajo y, además de poner el modo reposo en el cerebro, me divertía (y como consecuencia indirecta podía intervenir en muchas más conversaciones). En cuanto a las personas que aparecían en esos programas, muchas veces prefería no empatizar con la gente que veía porque la comunicación no verbal me enviaba mensajes contraproducentes para mi relajación, pero el hecho de ver un contenido que me distrajese sin pensar me hacía descansar. Descansar y reírse no es malo y eso no me hizo menos inteligente, ni dejé de aprender, ni me hizo descender en el trabajo.

Ahora lo hago de vez en cuando. Lo último que vi que podría encuadrarse en estos contenidos es Master Chef y Top Chef, pero el tener Netflix hace que pueda tener mierda sin anuncios y horarios, u otro contenido que no es tildado de mierda pero que tiene el mismo efecto de permitirme no pensar y entretenerme (o me ayuda a dormir).

Tener un gusto no te hace menos inteligente salvo que sea alguna droga cuyo abuso sí tenga consecuencias a nivel cerebral, pero ésas no se toman a través de pupila, retina y nervio óptico (y son más caras). Hablamos de entretenimiento, de una opción que tomas libremente con tu tiempo y que no tiene por qué condicionar nada más. Menospreciar a gente por ello o asumir que no son inteligentes es, precisamente, poco inteligente. Tan absurdo como juzgar por los gustos musicales (diría que sobre eso ya escribí, pero no he encontrado el post). Y el ejemplo podéis ser vosotros mismos, algún amigo o conocido o quién sabe si Neil deGrasse Tyson o Peter Higgs ven también mierda de vez en cuando. ¿Hubiese sido menos brillante su trabajo si hubiesen dicho que ven [inserte aquí reality o similar]? Claro que no.

El mal que nos hemos buscado

Desde que aquellos primeros Gran Hermano y Operación Triunfo desatasen la burbuja de los realities este tipo de contenido ha aumentado acompañándose de Diarios de Patricia y demás. Podemos estar de acuerdo en que no es un contenido de calidad en cuanto a que no promueve unos valores demasiado buenos o que la cultura brilla por su ausencia. Podemos coincidir en que si ahora el porcentaje de mierda supera al de contenido «sano» (no lo sé, es un suponer) la «culpa» es nuestra, porque es lo que hemos pedido y, por tanto, lo que da mas audiencia. Pero no coincidimos si tú crees que la gente que ve está por debajo de ti en algún aspecto. O si te mofas de un gusto, porque no le veo el sentido. Aquí enlazo este vídeo de Ter, porque entre otras cosas comenta lo absurdo de avergonzarse por un gusto o preferencia.

Igual de absurdo que tener que poner ejemplos de gente brillantísima que consume ese contenido para justificar lo que es de cajón, así que no lo voy a hacer. Lo que sí haré es expresarme al respecto de quienes categorizáis a las personas por lo que consumen.

Tú no eres mejor que quien ve Gran Hermano por defecto. Tú eres peor por creerte mejor de manera automática.

Tú no eres superior que quien ve Operación Triunfo. Tú eres inferior porque infravaloras de manera sistemática recurriendo a lo de «la mejor defensa es un buen ataque», sin que ni siquiera lo haya habido, con lo triste que es ese síntoma de debilidad.

Tú no eres más inteligente que alguien que ve Mujeres y hombres y viceversa. Eres más estúpido porque haces una valoración sesgada, injusta e increíblemente parcial.

Tú no vas a trabajar mejor, a cobrar más o a votar al menos mezquino por no ver «telebasura». Tú no vales más por leer ciertos libros o ver ciertas películas. Tú no eres un ser superior por consumir lo que consumes, pero sí eres un ser muy inferior si juzgas por ese criterio. Eres inferior a un ego que ha sobrepasado el límite y todos sabemos lo perjudicial e insufrible que es eso. Tú eres el vencido cuando necesitas menospreciar un entretenimiento y encasillar a personas que no conoces porque usan su tiempo libre como les da la gana. Tú eres el rival más débil, adiós.

Un pensamiento en “El clasismo del siglo XXI: lo absurdo de la soberbia al infravalorar por gustos

  1. No se, tampoco creo que se pueda considerar así la tele-basura, a decir verdad cuando
    empecé a leer este artículo pensé que iba en otra dirección completamente.
    Por una parte creo que este tipo de contenidos tienen un factor educativo bastante
    fuerte, no creo que en un grupo de gente los cuales comparten todos los mismos gustos sea porque se ha generado el grupo a la poste (en algunos casos será así) pero creo que tiene un punto de rechazo hacia quien lo evita.
    Vale haber hay de todo, y gente que llega cansada a casa cansada se tira y ve lo que sea para evadirse por supuesto pero lo que se ve es escuela y presión de grupo principalmente, no creo que al 70% de mis amigas el periodo les lance una bomba hormonal que las vacune de modo mensual contra la estupidez que es el fútbol y telecinco haya encontrado la puerta trasera de esto y a mi, mediante una antena me presenten en un bar a ver fútbol. Y aunque a priori los programas cada vez traten de eliminar la barrera sexual (porque les parezca injusto esto , lo de restringirse a medio mercado) los sesgos estás más que patentes y en mi opinión creo que esto lo perpetúa en contra de lo inocuo que lo has definido.

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