A ti, pijama, porque eres un maravilloso uniforme de trabajo

Soy una persona simple con todo lo que el concepto implica y eso hace que dé gracias por la existencia de ciertas cosas cotidianas de manera continua. Ejemplo de ello es el aire acondicionado, la pegatina que impide que las toallitas húmedas se sequen o el pijama. Y como hace un tiempo leí un artículo en el que se exponían motivos por los que no se debe trabajar con pijama (en casa, se entiende), yo voy a defender que sí; que el pijama es un gran invento y que es algo maravilloso, útil y en ocasiones precioso.

A usted, señor Mason Donovan (seguro que me lee, es el autor del libro ése odia-pijamas).

Los pijamas son blanditos

Las modas son cíclicas pero siempre se estilan cosas sueltas, ya sea a lo sesentero, a lo hippie o al estilo que sea. ¿Os habéis parado a pensar que quizás eso se debe a que en el fondo tenemos una necesidad imperiosa de estar cómodos, sin costuras, cremalleras o cinturones? Yo tampoco, se me ha ocurrido justo al escribir este párrafo, pero la verdad es que los pijamas siempre son cómodos, anchos y suaves.

Blandito es condición sine qua non para tal magnífica prenda, a veces en plan seda u otras a lo forro polar, o por supuesto porque llevan algún animal suave y bonico como osos polares, ovejas, mapaches o unicornios. ¿Por qué son blanditos? Porque tú quieres dormir y despertarte habiendo descansado y sin marcas en tu piel, y pudiendo evitar esas constricciones durante el día por parte de calcetines, cinturones y otras prendas de ésas de salir a la calle, si optas por trabajar en pijama tendrás esa fantástica sensación de estar como en una nube todo el día.

Los pijamas son numerosos

Trabajar en pijama no significa no cambiarte de ropa en días. Quizás no salgas en toda la mañana, pero probablemente en tu vida te muevas, transpires e incluso cocines, y por desgracia en esta vida hay muchos olores y tenemos esa dichosa pituitaria ejerciendo sin parar.

Pero ojo, puedes cambiarte el pijama y no arrastrar esas moléculas que tu cuerpo ha expulsado con nocturnidad y sin alevosía durante la mañana, ni tampoco es necesario que te pongas la ropa sobre el pijama para salir un momento (ugh). Incluso puedes intercalar pijamas y volvértelo a poner cuando llegues a casa aunque sea de día, palabrita.

Los pijamas son bonicos

Si algo hemos de agradecer al consumismo y a que seamos tan tontos a veces es que las empresas crean cosas que nos gustan. Disney ya sabía que a los seres humanos nos atraen/enternecen las figuras cabezonas con morrito y ojos grandes (es decir, cachorros) y por eso creó a Micky y a toda esa tropa, y lo mismo han hecho Oysho, Women’s secret, Primark y demás. Nos gustan las cosas cuquis, los superhéroes o las frases badass y los fabricantes han sabido que nos gusta irnos con eso a la cama (seres humanos sexualmente activos a parte). ¿Y qué mejor que llevar a un unicornio, a Batman o a cualquier otra cosa encima para trabajar? Ser Batman trabajando e ir cómoda, ¿me vais a decir que es mejor ir con ropa normal because reasons? No lo compro.

Los pijamas no desconcentran

Si una prenda de ropa te desconcentra y no trabajas en algo relacionado con la moda, quizás debas de hacértelo mirar. ¿Qué puede haber más favorecedor para la concentración que estar mega cómodo? ¿Que llevar una prenda que te sabes de memoria de pe a pa porque la has llevado muchas más horas que cualquier otra del armario? Si tu cerebro tiene un mínimo de neuronas productivas, le va a dar igual qué ropa lleves, y si tu cerebro es vago no trabajará aunque te pongas corbata y te engomines el pelo. Tampoco os lo compro.

Los pijamas son una señal

Otra de las razones que el señor Donovan apuntaba para arremeter con este grandísimo invento es el hecho de que una tercera persona no asuma que estamos trabajando porque vamos con nuestro pijama mega súper cool. Voy a decirlo con suavidad: esto es una soberana estupidez.

Hace poco de hecho he trabajado en pijama no con una persona, sino con unas diez personas a mi alrededor y ninguna me interrumpió o molestó (yo si a caso hubiese sido la molestia al estar en una zona común). Cuando acostumbras a rodearte de personas coherentes con cierto porcentaje de neuronas activas, maduras y empáticas, probablemente vean que estás a tus cosas y no te van a interrumpir salvo que sea necesario (decirte algo, avisarte de algo, cosas de ésas que pasan). Les dará igual que estés mirando el Facebook, redactando una tesis o comprando bitcoins, probablemente ni te pregunten porque también tendrán sus cosas.

Y todo eso pasa estando en pijama, a los hechos me remito. De hecho, tu divino pijama les va a decir «si salís yo me quedo» y te ahorrará incluso dar explicaciones. Es maravilloso.

El pijama es tu uniforme

Así que no, no os compro lo de que no se debe trabajar en pijama. Es un enorme invento que debemos agradecer y disfrutar,  y no echarle la culpa de nuestras taras humanas. Trabajar en casa tiene sus contras, lo sé tras más de un año y medio y lo super de hecho en meses, pero justo esto es un grandísimo pro.

A lo mejor lo que le ocurre a Donovan es lo que le pasaba a Gloria de Modern Family con los tacones, que se los quitó para ponerse unas zapatillas blanditas de Minnie y de repente vio el mundo maravilloso. Quién sabe. Yo al menos me he quedado a gusto escribiendo esto que lo tenía pendiente.

2 pensamientos en “A ti, pijama, porque eres un maravilloso uniforme de trabajo

  1. Bravo!!!!

    Totalmente de acuerdo! aunque yo, cuando curro en casa, me visto «normal». Pero el momento pijama es el estelar.

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    1. Ostras, para un comentario que tengo en eones y no lo veo hasta ahora (se nota que dedico cero tiempo a mi blog, xD). Mil disculpas por no responder antes.
      Gracias por pasarte por aquí, me alegra saber que eres de la resistencia pijama, jajaja. Yo suelo combinarlo, a veces varios pijamas y otras ropa normal (depende del día y de si van a venir repartidores). Pero vamos, que si hay ganas de trabajar, ni pijama ni pijamo 😉

      Responder

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